Solo el 17.2% de las pequeñas empresas salvadoreñas usa IA hoy, y ese uso todavía es básico: sobre todo atención al cliente, contenido y tareas repetitivas simples, según el observatorio de FUSAI (Diario El Salvador). Una evaluación de 2026 de la UNESCO y la agencia nacional de IA señaló la falta de especialistas capacitados como la principal barrera del país para la IA (El Diario de Hoy).
En la región el panorama es parecido. McKinsey estima que la IA generativa podría sumar entre US$20,000 y 30,000 millones al año a Centroamérica y el Caribe para 2030, cerca del 5% del PIB. Pero el 91% de las organizaciones que la consideran prioridad dicen no sentirse preparadas para hacerlo de forma responsable (McKinsey, 2024).
Al mismo tiempo, las reglas cambian rápido. La Ley de Fomento de la Inteligencia Artificial y Tecnologías (febrero de 2025) creó la agencia nacional de IA, ANIA, y en septiembre de 2026 un nuevo régimen le permitió contratar directamente a expertos, capacitadores y asesores (Infobae).
Por eso Nelson pone la capacitación en el centro de cada proyecto de IA. Un equipo que entiende la IA encuentra el siguiente caso de uso por sí mismo.